Brasil.-Mucho antes de que los primeros pobladores europeos llegaran a las Américas en 1492, la selva amazónica fue transformada durante miles de años por indígenas que esculpieron misteriosos círculos en el paisaje, informaron unos investigadores.

La deforestación actual, junto con fotografías aéreas del paisaje, ayudaron a identificar unos 450 de esos geoglifos en el estado amazónico de Acre, en el oeste de Brasil.

El hecho de que estos sitios hayan estado escondidos durante siglos bajo la selva madura desafía la idea de que los bosques amazónicos son ‘ecosistemas prístinos'(originales)”, afirma la autora Jennifer Watling, una investigadora post-doctoral del Museo de Arqueología y Etnografía de la Universidad de Sao Paulo.

Aunque el propósito de estos centenares de cercados, o de geoglifos, sigue siendo desconocido, los científicos dicen que podrían haber servido como lugares de reuniones rituales.

Los arqueólogos han encontrado muy pocos artefactos en esas zonas, y los científicos sospechan que las estructuras, que se extienden a lo largo de unos 13.000 kilómetros cuadrados, no fueron construidas como poblaciones ni por razones defensivas.

Consideran más bien que los humanos alteraron los bosques de bambú y construyeron pequeños claros temporales para concentrar “especies de árboles valiosos como palmeras, creando una especie de supermercado prehistórico de productos útiles del bosque”, explica el estudio en las actas de la Academia Nacional de Ciencias.

La investigación está basada en unas avanzadas técnicas empleadas para reconstruir unos 6.000 años de vegetación e historia alrededor de dos sitios de geoglifos.

Watling, que participó en la investigación mientras estudia en la Universidad de Exeter (suroeste de Inglaterra), señaló que, contrariamente a lo que se pensaba, los hallazgos evidencian que el área fue intervenida por humanos en el pasado.

Nuestra evidencia de que los bosques amazónicos fueron intervenidos por indígenas mucho antes del contacto europeo no debería ser argumentada como justificación para el destructivo e insostenible uso de la tierra que se practica hoy”, estimó.

“Debería de servir, en cambio, para destacar la ingenuidad de los regímenes de subsistencia del pasado que no degradaron los bosques, y la importancia del conocimiento indígena para identificar usos alternativos más sostenibles de la tierra”, expuso.