25 años de que cubano hiciera el salto más alto de la historia

Javier Sotomayor posee récord mundial de 2,45 m desde 1993

La Habana.- Javier Sotomayor le tenía miedo a las alturas. Pero venció sus temores y logró hacer un salto tan alto que, hasta hoy, nadie ha conseguido superarlo. Han pasado 25 años de aquella hazaña que le dio a Cuba un récord imbatible.

Pista de atletismo de Salamanca. Julio de 1993. Sotomayor ya tenía en su haber los récords de 2,43 m y 2,44 m en salto alto. Pero quería más. Respira profundo. Dibuja el salto en su mente. Corre. Salta. Roza ligeramente la varilla pero sus piernas pasan limpias y esta no cae. Es una nueva marca mundial: 2,45 m.

“La gente habla de los 25 años de mi récord mundial. Pero para mí ya van 30 años como recordista. Porque de no haberme superado  a mi mismo habría tenido 30 años con el récord. El 2,43 que hice en 1988 nadie lo ha superado tampoco”, dice ‘Soto’ en su casa de La Habana.

El atleta cubano, hoy con 50 años y cuatro hijos, creó una técnica propia. “Yo cambiaba el último paso, que supuestamente debe ser el más corto de los últimos 3. En la práctica para mí era el más largo. Yo viraba mucho el pie”, explica. ‘Saltomayor’ aprovechaba al máximo la fortaleza de sus tendones en la pierna.

Su técnica le permitió además pedir que le cambiaran el orden de los clavos de sus zapatos de salto, reforzando el lado donde el se apoyaba más. “De la forma que yo pongo el pie cambié el orden de los clavos, para resguardar mi pie. Ya había sufrido dos esguinces”, recuerda.

Pero antes del éxito, le tuvo miedo a las alturas. “A los 10 años le temía a las alturas, a los 14 comencé a convencerme de que podría ser un gran saltador. Desde entonces me puse metas muy ambiciosas”, cuenta.

“El miedo se pierde con la práctica, cooperando uno. Me ponían ejercicios de tirarme de espaldas de 2 metros y tanto con una colchoneta, de 3 metros. Ejercicios de acrobacia”, explica.

Dice que lo que se proponía, lo saltaba, pero al siguiente nivel volvía el miedo. Aunque con ese miedo llegó a saltar 2 metros. “Luego ya en La Habana, con mi entrenador, psicólogo, poco a poco se me fue quitando el miedo a las alturas”, detalla. Ya profesional, para terminar de matar al miedo, se lanzó en paracaídas.

Fuente: AFP